La Letra que nunca será dócil


Cuando decidí emprender este proyecto, me cuestioné cuáles serían las características primordiales del blog que pretendía abrir. El análisis me llevó meses. ¿Sobre qué temas escribir?, ¿qué decir sobre esos temas?, ¿en qué manera?, ¿a qué público meta destinar el mensaje?
El contexto social en que me desenvuelvo, el campo académico de mis estudios, mi educación marxista y martiana, me fueron imbuyendo cada vez más en el terreno del Periodismo y la Comunicación Social. Mirar la realidad circundante era padecer el desfasaje entre teoría-emancipadora y realidad-hegemónica.
La cotidianidad misma y el aprendizaje académico acentuaron inconformidades que ya venían desde otro tiempo, pero que la ignorancia absoluta en estos temas me impedía comprender. Luego, con una ignorancia media, creí que ya podía dilucidar algunas cuestiones que “habría que ser ciegos para no verlas”. Así nació La Letra Incómoda.
Hasta hoy, la bitácora ha pretendido exponer criterios sobre la base de un análisis teórico, reflexivo y crítico de las políticas de Comunicación implantadas en Cuba desde el poder político y administrativo del país. También sobre otras aristas generales de la sociedad en su conjunto.
Con sentido de la responsabilidad, cada opinión ha sido enunciada con argumentos, aunque en alguna ocasión la crudeza de la mirada haya podido doler o inquietar a alguien. He intentado, quizás no siempre exitosamente, que la pasión no desborde la humildad. Pido disculpas si alguna vez he pecado de vanidad.
La Letra Incómoda, como anuncia su nombre, no pretende ser de seda. No hace concesiones. Es un espacio “belicoso”, a pesar de las erradas connotaciones que puedan desprenderse de esa palabra, y a sabiendas de las implicaciones que acarrea tal encomienda.
En definitiva, como diría Silvio Rodríguez en una canción, “el problema no es/ si te buscas o no más problemas. / El problema no es/ ser capaz de volver a empezar. / El problema no es/ vivir demostrando/ a uno que te exige/ y anda mendigando”, “el problema sigue siendo sembrar amor”. Pero, como diría en otro tema, “a quien merece, amor”.
Gracias a todos los lectores de este tiempo. A los que han compartido o no mis criterios, a los que han comentado los post favorable o negativamente. Precisamente, de eso se trata: de promover un espacio de debate con miradas múltiples, de exponer ideas libremente, de marcar una posición independiente, deslindada de vicios o intereses personales. Sepan que en cualquier circunstancia, ante cualquier eventualidad, seguirán llegando los trabajos. La Letra Incómoda nunca será dócil.

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