¿Baño público o mercado de sexo?


baño público del kijote

Durante la tarde-noche de un sábado en el Vedado, la Rampa habanera constituye el espacio nocturno más concurrido de la ciudad; pero en diciembre, un día antes de la clausura del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, tal vez sea el instante más populoso del año para la calle 23. Ahí desembarqué yo tras un viaje de más de cinco horas desde Cienfuegos.
En todo el recorrido no nos detuvimos ni una sola vez. Mi vejiga pedía ir al baño por señas. Solo un inodoro pestilente, o una matica solitaria, la habría hecho feliz. Pero las rejas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí estaban cerradas, y no pude invocar el recurso de “periodista en urgencias”. Entonces me adentré en la noche habanera con la prisa de vaciar mis líquidos renales. ¿Dónde? He ahí el problema.
Doblé en la calle G hacia el cine Riviera. La cola para ver el filme llegaba hasta la esquina. El parquecito oscuro y solitario que podría contentar a mi vejiga estaba invadido por el público. Yo me apretaba los guevos desesperadamente. Ni una mata para amarrar la chiva, pensé, mi pecera se intoxica sin cambiarle el agua a los pececitos.
Luego de unas cuadras agonizantes, apareció frente a mí, imponentemente fétido, traicioneramente salvador, el baño público —ahora arrendado a un privado— del parque del Quijote. Un destello fugaz alumbró mi pupila, casi esbocé una sonrisa de alivio cuando me encaminé hacia él. Busqué en el bolsillo uno de los últimos pesos que me quedaba. Pensé en lo caro que se ha vuelto orinar en estos días, pero consideré que en un momento de apuros bien valía la pena pagarlo.
Desde que atravesé el umbral de la puerta noté “algo raro”. No era la peste, uno se adapta con el tiempo, tampoco el trasiego de personas, era normal que mucha gente necesitara los servicios sanitarios. Sospeché cuando uno de los cuidadores abrió una puerta frente a mí en el saloncito de la entrada. Conducía a un lugar indeterminado que se difuminaba en la oscuridad. Imagino que Jack el Destripador debía tener esa mirada de desconfianza. ¿Por aquí se va al baño?, pregunté. No, tú no, tú eres por allá, me dijo. Y dos hombres de mediana edad que venían detrás atravesaron la puerta que abrió el cuidador.
Al instante giré hacia donde me indicaron, al meadero “salvador” que había a mis espaldas. Cuando miré dentro de la habitación, alumbrada por el tono macilento de una bombilla exigua, percibí un inusual revuelo para un lugar de este tipo. No entré.
Cuando fijé la mirada, en una esquina, un tipo besuqueaba a otro mientras le apretaba las nalgas; a par de metros, otro, de rodillas, le hacía una felación desbocada a uno que miraba hacia el techo; otros entraban y salían. ¡¿Y esto que pinga e´!?, exclamé en voz alta y di media vuelta con la precisión de un cadete en una gala militar. A mis espaldas, solo reaccionó la voz del cuidador: Caballero, eso así a la cara no puede ser. Y calló.
Afuera, la estatua del Quijote siguió con la expresión de horror en su rostro, con el cuerpo contraído, espoleando a Rocinante hacia la huída. Quizás cabalgaba hacia un tiempo que ya no existe.

Anuncios

5 comentarios en “¿Baño público o mercado de sexo?”

  1. un vez hace años en ese mismo lugar, tambien vi algo raro, no tan descarado como lo que ud cuenta, y pite feo ,tambien,eso es culpa del gobierno que le ha dao mucha libertad a los m………..,palo es lo que hay que darles ,cochinos ,promiscuos

    Me gusta

    1. Pajara frustrada a la unica que hay que darle palo es a ud , ojala tropezarte un dia para que tu aprendas de verdad lo que es como tu dices un m…. como tu dices que me voy a dar una entra de palo que te vas a arrodillar y decirme basta .

      Me gusta

  2. René, lamento tu (in)experiencia negativa en el famoso baño del Quijote. Es cierto que funciona como un sitio de cruising gay desde hace muchos, muchos años… No es un fenómeno exclusivo de ese lugar, ni de los homosexuales varones cubanos, ocurre en muchos baños públicos en todo el mundo, con el agravante de que en La Habana tenemos muy pocas instalaciones de este tipo. Sin dudas debe ser muy ofensivo para alguien que no busca sexo pasar por esa desagradable experiencia, pero el asunto es mucho más complejo como para juzgarlo a priori, pues es un tipo de práctica sexual que responde a razones muy diversas, que van desde el ocultamiento de la orientación sexual por muchas personas como resultado de los prejuicios y la discriminación hacia los gays; la falta de sitios para mantener relaciones sexuales seguras y no lesivas del derecho de terceras personas, hasta los patrones machistas que la sociedad nos inculca a los hombres, incluyéndonos a los homosexuales, al valorarnos muchas veces por la capacidad sexual o cantidad de relaciones que podemos tener… Lo único que puedo decirte, para tu tranquilidad, es que no es un mercado, sino sexo libre y gratuito, excepto el peso que cuesta la entrada al baño…

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s