La sabiduría de la naturaleza y el equilibrio ecológico


Cambio Climático

Escrito por José Miguel Garofalo (Especial para La Letra Incómoda)

Un esquimal trasladado a Egipto apenas podría sobrevivir a causa del contraste brusco de temperatura. Cruzando por el canal de Suez, se me ocurrió al terminar mi guardia en el barco “Bolívar”, con aire acondicionado, salir al exterior y me pareció entrar a la boca del infierno. Había más de 50 grados C de temperatura. Por el contrario, un hombre del Ecuador mal abrigado moriría bien pronto de hipotermia.

Las hormigas tienen la capacidad de no perder el rumbo en su trajín de conseguir alimentos. Las abejas obreras nunca marcan tarde su reloj y dominan su trabajo de obtener polen en cada flor; no maltratan a su benefactora, liban y siguen. Los humanos le sacamos toda la leche a la vaca, incluso si se seca la ubre matamos la res y disponemos de su carne. Es conocido que si el león no tiene hambre es pacifico no ataca a otros animales ni personas.

El oxigeno es imprescindible. Sin tomar agua viviríamos apenas diez días, sin aire el plazo no rebasa los 5 minutos. Ya comentan en libros de ciencia ficción que el afán de lucro podría llevar a los mercaderes a convertir el agua y el oxigeno en mercancía. Si no tienes dinero podrías morir por sed o asfixia.

Con tantas agresiones a la atmosfera le estamos haciendo huecos a la capa de ozono. Esa lámpara de la naturaleza que nos defiende de rayos infrarrojos podría debilitarse tanto que algunos futuristas piensan en construir viviendas en lo profundo del globo terráqueo.

Un ejemplo preciso de la sabiduría del equilibrio ecológico viene de una práctica fallida en tiempos de Mao. Los campesinos se quejaban de la afectación de las cosechas de arroz por los gorriones. Se desato una campaña para eliminar esa especie. Por camiones fueron exterminados. Bien pronto se desato una epidemia terrible que arrasaba con los campos de esa gramínea. Los insectos que los pájaros comían además de los granos, devoraban las plantas de arroz y sus frutos. Hubo que ordenar urgente por decreto frenar el exterminio de gorriones.

Moraleja: quizás vaya siendo hora que los gobernantes y empresarios, que son bien diestros en calcular cuanto queda de petróleo y cómo manejar sus precios en el mercado dejen de poner obstáculos a la industria de automóviles movidos por hidrogeno y luz solar y con urgencia tomen medidas para cuidar la capa de ozono y frenen el aluvión de basura echada al mar que envenena la fauna marina.

Quizás, aunque sea por ese temor que un holocausto ecológico elimine sus ganancias y la propia existencia, adopten las medidas imprescindibles para preservar la vida humana. Ya es hora que esta cuestión se tome seriamente y con urgencia por los que dirigen este Planeta. Bastaría que hicieran la reflexión de con cuanta sabiduría tienen organizada su existencia las abejas y las hormigas.

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