Deja pasar las horas mirando a la bahía


BahiaDeja pasar las horas mirando la bahía. El ir y venir de las lanchitas, el surco perpetuo sobre el agua, las manchas de petróleo juguetonas.

Deja pasar las horas mirando la bahía. Atiza el desespero en las mugrientas fachadas citadinas, en los infinitos marcos de ventana que se expanden hasta el horizonte, en los colores siempre opacos de los muros.

Deja pasar las horas mirando a la bahía. Palpa la ciudad bajo tus pies, el tránsito sereno de los autos, las anónimas tragedias y premuras de la gente.

Deja pasar las horas mirando a la bahía. No importan que las nubes amenacen con sus rayos a la cabeza de Cristo. No te inmutes con el buscavidas que ofrece su vergüenza por monedas. Congela la mirada y deja que el pecho se te reviente de latir. Haz lo que quieras. O no hagas nada, si es mejor. Pero, al menos, deja pasar las horas mirando la bahía.

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