Saqué fuerzas de donde no había


duani

El cantante junto a su familia. De izquierda a derecha: Amarilis Álvarez Acosta (madre), Duani, Yarelis Yedra Roque (su esposa) y Olivia Ramos Yedra (su hija).

Los caminos hacia el éxito suelen ser azarosos e intrincados. Si fueran llanos y simples, solo conducirían al fracaso. Bien lo conoce Duani Ramos Álvarez, el ganador del Premio de la Popularidad en la recién finalizada temporada del concurso televisivo Sonando en Cuba.

De formación autodidacta, el joven habanero se presentó en las audiciones del programa por la insistencia de su madre, Amarilis Álvarez Acosta. «Ella fue quien casi me obligó a dar el paso. Prácticamente lo hice para complacerla», confiesa el cantante a Juventud Rebelde.

Aunque estudió Enfermería y ejerció durante años en el hospital militar Carlos J. Finlay, de Marianao, desde 2009 ha trabajado como profesional en diversas agrupaciones de música cubana, tales como Okan Dance, Bakuleyé y To’Mezclao. Sin formación académica, Duani llegó a la música por pura vocación.

«En mi familia no hay artistas. Mis padres son militares. Imagínate la disciplina. Cuando era niño, en mi casa se hablaba sobre la guerra de Angola y los tanques soviéticos, no de cultura ni de canto. Pero yo siempre tuve una inclinación, una sensibilidad hacia la música», afirma durante el diálogo en la sala de su casa.

Con su peculiar timbre de voz y un carisma innato, Ramos se ganó el afecto de la audiencia aunque no llegó a la última jornada de competencia. A pesar del éxito, no todo fue un camino de rosas para el intérprete.

Primeros desafíos

«El reto inicial fue soportar haberme quedado sin trabajo. Es una historia cruel que hoy, al ver los resultados, asumo con alegría.

«Antes de llegar a Sonando en Cuba, me labraba un camino como cantante en una agrupación. Aún era poco conocido, pero tuve la posibilidad de conocer otros países, ganar algo de dinero, empezar a establecerme. Y todo eso se evaporó de un plumazo.

«Cuando me aceptaron en las preaudiciones del programa, el grupo donde laboraba me dio un ultimátum. Me pusieron a elegir entre ellos o Sonando… Eso me cogió por sorpresa y me decepcionó. No tenía nada en la mano. Aún no me habían elegido entre los ocho representantes de la región occidental y el grupo se iba de gira en menos de 15 días. Al final me decidí y asumí el reto de enrolarme en el espacio televisivo.

«Fue una decisión difícil. ¿Cómo iba a mantener a mi niña de tres años, a mi esposa? ¿Cómo ayudar en la casa, a la familia, a mi mamá? A pesar del drama, aquella disyuntiva en que me pusieron “me picó”, me motivó a apostar todo porque de ello dependía el futuro inmediato, el valor de la decisión tomada. Saqué fuerzas de donde no había para salir adelante.

«Mi familia me apoyó en todo durante estos meses, monetaria y afectuosamente, para poder centrarme en el proyecto, en estudiar, para no tener la mente en las necesidades de la casa. Me dieron la tranquilidad al poner cada noche la cabeza en la almohada».

Tres palabras

«La historia de cómo llegué al programa también es un poco accidentada. Yo me iba a presentar en las eliminatorias con la canción Añorado encuentro, pero apareció otra aspirante que tenía montado el mismo título. Y peor aún, había copiado el estilo con que yo la estaba ensayando en el teatro. Pablo FG se percató del problema y se sentó a conversar. Me dijo que me tomara un respiro y buscara otro tema. Me preguntó por mi repertorio, y fíjate qué desconocimiento era el mío, que todos los boleros que conocía eran extranjeros, de México o Puerto Rico. Por poco no puedo audicionar.

«Ahí fue cuando Pablito me propuso interpretar Tres palabras, del compositor Osvaldo Farrés. Yo ni me sabía la letra. Por suerte —y aquí destaco otra vez el apoyo de la familia—, mi mamá me insistió en que llevara la laptop. En ella encontré el archivo en la versión de Luis Miguel y me preparé como pude. Ese día me confundí al cantar, y eso que solo eran “tres palabras”. Finalmente me aprobaron y pasé a la siguiente fase».

En competencia

«Una vez incluido entre los ocho concursantes de la zona occidental, comenzaron nuevas pruebas de todo tipo, tanto profesionales como personales. Enfrentábamos algo inédito para la mayoría de nosotros.

«Desde el principio se habló que todos cantaríamos los diversos géneros de la música cubana, y yo no tenía especial experiencia en los ritmos más movidos. En salir airoso favoreció el trabajo con los mentores.

«Mis relaciones con Mayito (Rivera) fueron y son muy buenas, a pesar de que la gente en la calle comentaba que él “no me pasaba la mano”, que “me eliminaba demasiado”. Pero yo sabía que era así, que en una competencia alguien tenía que irse. Él vio mucho más futuro en otros cantantes y por eso tomó sus decisiones. Se encargó de buscar al mejor».

—¿Alguna vez te sentiste decepcionado?

—Decepcionado, no. Excluido, sí. Porque la tendencia fue a inclinarse hacia los soneros, que no era mi fuerte. Yo sabía que podía ponerme ese traje, porque estudiaba para ello y conocía mis límites. Siempre intenté lucir bien sobre el escenario, y si me mandaban para la zona caliente, bueno…

—¿Metía miedo estar allí?

—La zona caliente no estaba mal, para que veas. Creo que me ayudó a ganar más popularidad, a captar la atención del público… Si ellos no me hubiesen salvado tantas veces, supongo que no habría ganado el premio al final.

—¿Pertenecer a La Habana te benefició?

—No lo creo. Tengo la impresión de que en las demás provincias también votaron por mí. En Pinar del Río, por ejemplo, me acogieron sorprendentemente. Nunca me había sentido tan querido, tan reconocido. Eso lo gané con el programa.

—¿Qué significó para ti cantar en la final ante el gran Víctor Manuelle?

—Fue muy tenso. Hasta el último instante no sabía si sería yo o Adriel —el otro nominado al Premio de la Popularidad— quien actuaría. Ensayamos el tema Preciosa hasta el día antes, sin conocer el resultado. Cuando terminé la canción, me sentí completamente relajado. Me llevo con gran recuerdo el gesto de aprobación que me hizo el cantante puertorriqueño.

—¿Planes inmediatos?

—Todavía no me he vinculado con ninguna agrupación. Por el momento, continúo en el proyecto Sonando en Cuba, que es más que un programa televisivo. Organiza presentaciones en todo el país y pronto tendrán nuevas noticias mías por las provincias centrales.

«Mi plan es lanzarme como solista. La empresa RTV Comercial me patrocina. Con la ayuda de otros músicos consagrados y mi trabajo, podré proseguir mi carrera como Duani Ramos».

—¿Qué le dices al público que te eligió como el más popular de esta temporada?

—No puedo cerrar la entrevista sin agradecerles, porque fueron ellos quienes me hicieron triunfar, quienes votaron por mí. Me siento altamente gratificado. Si pudiera los besaría y abrazaría a todos, pero la única manera que tengo de retribuir ese cariño, lo único que puedo hacer, es seguir cantando para ellos.

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