Los hijos de San Lázaro


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Llegar a El Rincón no es fácil. Por remoto, por concurrido, por el lento camino empantanado. Llegar a El Rincón no es fácil, sea en carro, en carricoche, a pie, de rodillas o arrastrado. Llegar a El Rincón no es fácil, lo sabemos, pero casi 57 mil personas han arribado a este santuario en la semana previa al 17 de diciembre, día de la celebración principal. Si esta es la avanzada, ¿cuántos más irán en camino?

“Padre, ¿la cifra de 57 mil no parece un poco desmedida?”,  le pregunto, tras oficiar una misa, al diácono Oscar Jesús Iglesias López.“Para nada. El cálculo manual tendrá algún error, pero es verídico. En ambas entradas de la Iglesia colocamos personal para contar los feligreses. Cada dos horas, dan el parte y lo computamos. El sábado 10 de diciembre, por ejemplo, entre las 7:00 am y la 1:00 pm, entraron por esas puertas casi 8 mil 500 personas”, explica sentado en un banco junto al altar principal, bajo la recia mirada de los santos de yeso.

El tumulto en el templo legitima las palabras del clérigo. La devoción a San Lázaro, en vez de erosionarse con el tiempo, parece acentuarse como tradición. Lo testifica el mosaico humano que decora cada diciembre este lugar, situado a unos 30 kilómetros del centro de La Habana.

Devotos

Lázara Cairo Rojas, psicóloga de 55 años, pasó más de una década y media peregrinando a El Rincón. Prometió que lo haría por su hermano, de quien no sabía nada desde 1980. “Él se fue para los Estados Unidos y nunca tuvimos noticias suyas. Pensamos que había muerto, o que le había pasado algo grave”, recuerda la mujer. Ella nació un 17 de diciembre en Guantánamo, por eso la nombraron como el santo. Ante la desesperación y la incertidumbre, recurrió a la Fe.

“En 1995, al fin, llegó una carta. Él explicó que había estado preso 10 años, por una trampa que le hicieron. Sentí un gran alivio al saber que estaba vivo, por eso seguí la costumbre de visitar a San Lázaro”, dice.

Para Lázara, “los cubanos están fanatizados con esta deidad, con sus milagros”, y muchas veces la adoración nace de falsas apariencias.

“Una vez vi a un hombre llegar frente al altar y soltar las muletas. Caminó sin caerse y levantó la exclamación de la gente:pensaron que era un favor milagroso. Luego me enteré que él caminaba desde antes. Le habían dado fisioterapia en el hospital, pero prometió usar las muletas hasta el 17 de diciembre, para soltarlas frente al santo en forma de agradecimiento. Ese tipo de visiones ayudan a impulsar el mito, a hacer creer a las personas que San Lázaro fue quien curó al enfermo”.

Félix Cantillo González, de 29 años, quien se dirige a El Rincón con prendas de saco, es devoto desde pequeño. “Ese es el santo que me protege, que me guía, que me ha permitido lograr todo en la vida, por eso vengo en cada diciembre, para agradecerle. Aunque nunca he hecho una promesa, lo tengo siempre a mi lado, y no me voy a separar de él”, dice, y sopla luego el humo de su tabaco.

El misionero

Una de las particularidades del culto a San Lázaro en Cuba lo constituyen los llamados “misioneros”. Frente a la Iglesia de Regla, a un costado de la Bahía de La Habana, un anciano de 60 años recibe a los visitantes. Repleto el cuello de collares, se echa sobre el suelo y pide “salud” para todo aquel que se le cruce por delante. Viste pantalón y camisa de yute. A sus pies, la imagen del viejo con muletas. Discreta, a un costado, una cesta de mimbre para recibir ofrendas.

“Changó, que es Santa Bárbara, es mi Ángel de la Guarda, el santo que llevo sobre la cabeza; pero a mí San Lázaro, que me quiere tanto, es el que me protege”.

—¿Y cómo usted lo sabe?

—Porque me lo dicen los espiritistas, las cartománticas, la gente que vela por mi vida espiritual. Ellos son los que me anuncian cuándo el santo quiere que vaya a verlo.

—¿Y este 17 el santo quiere que vaya?

—No, no. Yo voy cualquier día. Este año ya fui y cumplí.

—¿Por qué hizo una promesa?

—No, chico, no. ¿Cómo te explico…? Lo mío con San Lázaro es distinto. Yo no hago promesa, él es quien la hace conmigo. Yo no tengo que hacer promesa, ni darle nada a la Iglesia. Lo mío es presentarme, darle las quejas, los problemas de la vida, hacerle los pedidos. Eso es lo que él quiere conmigo a cambio de difundir su culto por las calles.

—Comprendo. Y usted, ¿cómo se llama?

—¿Yo? Ya no me acuerdo. Pero todo el mundo me dice Lázaro.

Mientras explica, van cayendo las monedas de los peregrinos. Se escucha el breve tintineo de metal en el fondo de la cesta. Hoy ha llenado la bolsa.

Semilla de la tradición

Junto a la Caridad del Cobre, Santa Patrona de Cuba, San Lázaro constituye una de las deidades de mayor arraigo en la Isla. En esta figura religiosa confluyen tres historias diferentes, que unidas en la tradición configuran el sentido actual del mito.

Lázaro de Betania, amigo de Jesús y hermano de Marta y María Magdalena, obispo de Marsella, es el único santo reconocido con este nombre por Roma. Sin embargo, la imagen más entronizada en la religiosidad popular cubana es la de Lázaro el pobre, personaje menesteroso y enfermo, aparecido en una parábola del evangelio de San Lucas. Ambas referencias se han sincretizado con BabalúAyé, orisha de origen africano, quien según la tradición oral padecía las mismas dolencias del Lázaro de las muletas.

Según los estudiosos, se supone que la veneración comenzó en Cuba durante la etapa colonial. Cada año, el fin de semana antes del 17 de diciembre los peninsulares dedicaban lecturas evangélicas a estos personajes. La adoración arraigó aún más tras la construcción en la Isla de un hospital para leprosos.

“Los orígenes del sanatorio se remontan al 19 de junio de 1714, cuando Su Majestad Felipe V ordenó la fundación del Real Hospital de San Lázaro. Ya para este entonces las autoridades coloniales habían aprobado la celebración de la fiesta del patrón de las enfermedades”, dice el investigador Eduardo M. Bernal Alonso, en su libro Rincóny laperegrinaciónde San Lázaro.

Tras ocupar durante décadas distintos puntos de la ciudad, la institución se asentó en 1917 en su actual lugar. A su lado, ese mismo año, se erigió la pequeña Iglesia que hoy constituye motivo de peregrinación para miles de devotos.

El Lázaro de los cubanos

Junto a la puerta del Santuario Nacional El Rincón, inscrita sobre la pared, la parábola de Lázaro el pobre. Las personas entran, la leen, se persignan, inclinan la cabeza y prosiguen la marcha…

Había un hombre rico que se vestía con ropa finísima y que comía regiamente. Había también un pobre, llamado Lázaro, todo cubierto de llagas, que se tendía a la puerta del rico… y hasta los perros venían a lamerle las llagas. Pues bien, murió el pobre y fue llevado hacia el cielo por los ángeles. Murió también el rico y lo sepultaron.

Estando en el infierno, levanta el rico los ojos y ve a Lázaro cerca de Dios y le pide auxilio para aliviar los tormentos que estaba recibiendo. Dios le dijo: Hijo, acuérdate de que ya recibiste tus bienes durante la vida, y Lázaro solo recibió males. Ahora él aquí encuentra consuelo y tú allá, en cambio, tormentos. (Lázaro y el rico. Lc 16, 19-25)

En la pared de enfrente, el fragmento bíblico referido a Lázaro de Betania, el obispo de Marsella canonizado por Roma, ycuya imagen ocupa el altar principal.Las líneas narran la resurrección concedida por la gracia de Jesús. Pocos fieles se detienen a leerlas.

¿Culto o devoción?

“Los cubanos se identifican con el Lázaro viejo con mucha facilidad. El pobre se reconoceen el pobre, y eso ocurrecon independencia del estrato económico. Hasta las personas pudientes reconocen vacíos, cosas que quisieran poseer y no pueden, o el padecimiento de carencias interiores”, explica el padre Sergio Ernesto Cabrera Angulo, Rector del Santuario Nacional El Rincón desde 2009.

—¿No le parece que esevínculose manifiesta a veces de manera extrema, dañinohasta para la saludhumana?

—En el país, el arraigo de San Lázaro ha pasado la frontera de la devoción para convertirse en culto, que no es lo predicado por la Iglesia Católica. Nosotros le rendimos culto a Jesucristo, que fue quien se entregó y sacrificó por la humanidad. Aun así, abrimos las puertas a quienes no comparten nuestra doctrina, porque la Iglesia es madre, y su función es acoger a todos los hijos.

En el mismo sentido opina el diácono Oscar Jesús Iglesias López, quien enfatiza en la función ecuménica del Santuario donde oficia hace más de cinco años. “Como ves, este es un pueblo que hace promesas, penitencias, a costa de su bienestar físico. Ellos no se dan cuenta que fue Dios quien hizo la promesa con la gente, y ellos lo hacen al revés: le hacen la promesa a Dios. No obstante, nuestro mensaje, el de la Iglesia Católica, es para todos, con independencia de la Fe que profesen”.

Nuevo record

Tras el peregrinaje de 2016,faltarán solo 12 meses para el centenariode la tradición. El padre Sergio Ernesto Cabrera, quien apenas rebasa los 45 años de edad, ha introducido innovaciones de los tiempos actualesen la Iglesia. “Como muchas personas desconocen los ritos, colocamos pantallas para que pudiesen seguir la misa,para cantar los parlamentos y los sermones de los padres. Es un intento para hacer llegar mejor nuestrapalabra”.

El conteo diario de los visitantes, otra novedad de su magisterio,comenzó en diciembre de 2012, “porque se manejaban algunas estadísticas que nos parecían erradas”, aclara Cabrera Angulo, “y queríamos saber cuántas gentes venían en verdad”.

—¿Algún pronóstico para la celebración de este año?

—El Santuario es un termómetro social, y en esta ocasión se percibe mucha incertidumbre en las personas. Lo únicacerteza es que será una peregrinación enorme. Si el fin de semana anterior recibimos 27 mil visitantes, ¿cuántos llegarán el 16 y 17? Creo que este año, con la ayuda de Dios, podríamos romper el record. Ya veremos qué sucede…

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